Arte y diseño, configuradores del espacio público mediante prácticas estéticas difusas.

P1 Encuentro 2012Las obras visuales que configuran el espacio público de la ciudad son ahora el resultado de un proyecto de diseño que genera lecturas en función de lo persuasivo y lo pedagógico. La comunicación visual se convierte un sistema articulado de experiencias, el espacio público se configura desde la persuasión, en él se lleva a cabo un proceso de escenificación que habla de obras de arte que intervienen el lugar y de productos estéticos de carácter difuso, en donde el diseño permite la conjunción de apariencia y experiencia mediante imágenes que cargan el espacio de política y estética, la unión de forma y norma elaboran un relato e imponen un significado.

Ponencia realizada en el año 2012 en el circuito de conferencias de dos importantes espacios dedicados a la reflexión académica: el IX Foro Académico de Diseño, en el marco del XI Festival Internacional de la Imagen en la ciudad de Manizales, Colombia, organizado por la Universidad de Caldas; y el VII Encuentro Latinoamericano de  Diseño en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, organizado por la Universidad de  Palermo. La ponencia es producto de la articulación del primer  capítulo correspondiente a la tesis que adelanto como estudiante de la Maestría  en Estética, estudio de postgrado que realizo actualmente en la Universidad  Nacional de Colombia, Sede Medellín.

P2 Encuentro 2012

Texto Ponencia.

Hablar de la ciudad es referirse a una parte fundamental del devenir humano, a esa dimensión histórico-social del individuo que contiene su ser y le permite desplegar una experiencia en el pensar y el actuar; la ciudad es el espacio de lo colectivo, poseedor de una estructura civil y una función social, por lo cual el ciudadano no solo esta llamado a morar y transitar en ella, también a configurarla, a interpretarla, a darle un sentido y con todo ello proveerla de significados que moldeen las distintas relaciones que en ella se dan.

Es al interior de esa ciudad cargada de significaciones en donde el ciudadano dinamiza la acción bajo un interés y en donde tiene cabida la codificación del mensaje, poniendo de manifiesto esa condición hermenéutica que le ha sido dada, para con ello darse una reconfiguración del espacio en donde en todo momento prima una intención, el logro específico de algo, el cual para este caso es darle un sentido a la afección.

Es la ciudad un territorio determinado, el lugar en el que confluyen tanto el orden político como social para permitir la aparición de un espacio indeterminado que se convierte en público cuando es recorrido, transitado, vivido; cuando es utilizado por el ciudadano que lo hace suyo, muchas veces por fuera de ese orden con el cual ha sido erigido por el ente estatal, que procura organización, control y codificación, convirtiéndose en la causa del caos y de la actuación del estado bajo el modelo de una ciudad politizada que se encarga de hacer un ordenamiento de carácter civil en donde, mediante el uso de metáforas, procura cubrir todas las eventualidades de forma tal que la ciudad permanezca quieta y no se desborde; bajo esta figura podría pensarse una configuración algo utópica si se asume ciudad como algo perfecto e inmóvil, sin embargo la ciudad se presenta como un espacio urbanizado en donde se generan múltiples sentidos, que no se ven como una alteración caótica sino como un componente de vitalidad, pero que deben de ser conducidos, no hasta el sentido de estar totalmente limitados sino hasta permitir que la urbs como espacio público genere un ordenamiento territorial, en donde se actué por lo que configure la polis sin sentir que es un imposición sino un sentido de afección, que cree unos hábitos que den espacio a lo colectivo y que expresen en la ciudad una estimulación sensorial ininterrumpida que se evidencia en todas las acciones, impresiones y percepciones que suceden en la calle.

Frente a esta situación de direccionar un sentido en la ciudad proveniente del estado, que permita un ordenamiento político de la acción que se da en lo público, se puede ver claramente como el arte y el diseño se convierten en herramientas de configuración del espacio para mediar en ese encuentro ente la polis y la urbs; estas dos disciplinas intervienen de forma significativa en la configuración del espacio público al actuar como productoras de hechos estéticos, que mas que una simple manifestación de expresión de la subjetividad del artista o diseñador, actúan en procura del logro de un propósito, en este caso el objetivo es crear estructuras que comuniquen en función de establecer una conducta determinada del ciudadano.

Como disciplinas se han convertido en el fundamento de un sistema articulado de experiencias, interpretaciones y conductas, se puede hablar de una ciudad en donde el espacio público comienza a ser articulado por obras artísticas, piezas de diseño y diferentes productos visuales que no solo están dentro de lo decorativo sino que tienen un fin político en donde la técnica es el hecho estético, en donde la unión de norma y forma permiten elaborar un relato e imponer un significado mediante la intervención de los espacios públicos; es así como prácticas artistas se involucran con procesos de diseño en donde se pierde la finalidad sin fin que caracteriza al arte y se le incorpora la persuasión hacia un fin propia del diseño, hay un fin político que media al espacio público. Arte y diseño que desde su esencia permanecían separados son ahora uno bajo la figura de la práctica estética difusa, una herramienta que como procedimiento busca conseguir un fin no trabajando desde la comunicación directa sino desde la expresión de una subjetividad direccionada.

El estado debe procurar que la sociedad civil cumpla con sus deberes y derechos dentro de la ciudad y si eso no sucede dar solución desde lo educativo y lo preventivo, ahí se vale de la práctica estética difusa y la convierte en el perfecto mediador en la búsqueda del acatamiento de una norma. La ciudad de hoy hereda de la modernidad la politización del arte, las obras son creadas bajo la directriz de expresar los intereses políticos, lo que las convierte en dispositivos que persuaden hacia el control, es el actuar junto del arte, el diseño y la comunicación como configuradores de espacios que expresan la norma, que direccionan voluntades no solo transmitiendo un mensaje específico de control sino generando una sentido, una afección en torno a él.

P3 Encuentro 2012

El Espacio Público

El espacio de lo público se transforma, ahora es intervenido no solo por el actuar del ciudadano sino por la clara dirección del estado; ese afuera que es la calle ya no es simplemente una temporalidad entre el origen y el destino, ni ese opuesto a lo privado como lugar de resguardo; la calle es ahora un espacio portador de significados, es el lugar de la experiencia politizada, en donde pasear para ser visibilizado o ser anónimo en la multitud es una opción enmarcada dentro de un fin que hace que el espacio público se reconfigure como sitio de expresión, que necesita ser controlado y para ello se esculpe en el una nueva estructura de símbolos con el claro propósito de lograr que ese sitio se vuelva un espacio sensorial, que persuada en un tiempo definido hacia una conducta establecida en función de mantener el orden estatal.

Bajo esta situación se piensa que el espacio público se configura desde la persuasión, que en él se lleva un proceso de escenificación que permite no solo hablar de obras de arte que intervienen el lugar en términos de ornato y monumentalidad referidos a la construcción de memoria, sino también de relaciones entre dispositivos y sujetos en donde mediante procesos de afección generadora de experiencias, que buscan seducir al ciudadano mediante la exposición a productos estéticos de carácter difuso, en donde el diseño como disciplina de creación aporta una nueva dimensión sensorial al sistema de intervención; es así como apariencia y experiencia concluyen no solo para generar un hecho sino para formar al ciudadano en función de establecer un comportamiento urbano; intervenciones del espacio que modifican su horizonte de percepción y buscan ser una experiencia referida a lo educativo mediatizada por ese producto visual-espacial resultado de la conjunción de arte y diseño que procura transmitir una forma diferente de actuar, un nuevo sentido gracias a la afección dada en atmósferas persuasivas que modelan la conducta en procura de restablecer ese estado original de control, no en su estado puro sino en uno nuevo, que va de acuerdo a los tiempos que transcurren, al espíritu que se vive, a la identidad que se pretende generar para lograr adherir.

La ciudad adquiere una condición hermenéutica, múltiples sentidos, sensibilidad y significación como orientadores de la configuración espacial que mediatiza la conducta; ahora las calles hacen parte del escenario de acciones y actividades que buscan sensibilizar su cruce, los parques y plazas están equipados con obras que no solo embellecen sino que educan, y dispositivos de tránsito como puentes peatonales son visibilizados para su uso al convertirse en marcos para que pintura, escultura y diferentes elementos plásticos los conviertan en un hecho estético que genera una nueva experiencia en ese transitar ordenado, pues su uso es el fin que se busca.

 P4 Encuentro 2012

Arte y diseño: estética difusa.

El arte como expresión humana y modelo pedagógico se centra en la generación de espacios de sensibilización que construyen identidad, que transforman el imaginario y la conducta al propiciar espacios de debate y reflexión; el diseño como disciplina busca la expresión de la forma bajo el control de un resultado que logre un fin especifico en función de la informativo y lo persuasivo; arte y diseño juntos como creadores de un producto logran la obtención de un hecho estético que se inscribe como resultado de una práctica estética de carácter difuso. Este resultado configura el espacio público en la ciudad y se evidencia con la presencia de convocatorias de arte, que provienen desde lo estatal, que han pasado de ser ejecutadas por artistas a convertirse en concursos elaborados por profesionales pertenecientes a disciplinas como el diseño y la comunicación, que trabajan sobre la persuasión de las formas y la generación de experiencias que varían en el tiempo y espacio para establecer una manera de sentir y actuar, muchas veces atada a un componente educativo, otorgándole al hecho estético un carácter efímero y cambiante en contraposición a la permanencia que provocaba la intervención artística.

El espacio compositivo cambia, ahora más que la obra de arte o la pieza de diseño en la calle es el espacio público estetizado. Las nuevas experiencias del arte están referidas a un ver y un sentir sumergidos en una relación más con la atmosfera que se crea que con el objeto, es arte en un estado gaseoso, dándose con ello un cambio que parte de la configuración de la mirada a la generación de sensaciones; en la práctica artística difusa no prevalece la subjetividad sino la intención, se deja de lado esa contemplación pausada y se despliega un devenir dentro de una condición efímera dado su rasgo de persuasión.

La convocatoria evidencia que el arte no es solo un asunto de sentidos sino también un asunto de ciencia y técnica, para ello se vale como objeto de un documento que expresa esa dimensión estética a lograr, se dictan unas pautas a cumplir para la obtención de un resultado encaminado a la conquista de un público que mas que ver esto como un simulacro referido al control, lo percibe como una experiencia de participación ciudadana. El diseño de un producto estético, dentro del ámbito del espacio público, se puede apreciar como el meticuloso ejercicio de poder, el estado se vale de este tipo de prácticas para intervenir espacios en la ciudad y procurar mediante la visibilización, el símbolo y la afección la adopción de una conducta específica.

Las prácticas estéticas difusas aplicadas en la configuración del espacio público permiten hacer referencia a una sociedad del espectáculo que hace uso de la estetización de sus elementos y los provee de una gran carga simbólica para lograr el control de las masas, esto exige no solo nombrar al estado como demiurgo de esas políticas, también a diferentes organismos e instituciones encargados de administrar e intervenir esa práctica artística con fines tutelares. Estética y política se unen bajo una alianza en donde el primero se encarga de expresar de forma simbólica lo que el segundo quiere reglamentar para una realidad concreta. El estado mediante sus instituciones se encarga a manera de gran escenógrafo de crear las directrices a seguir y que harán de la intervención estética en el espacio público un mediador encargado de comunicar una nueva presencia y la interpretación que de ella se haga de forma tal que el espacio se perciba como un lugar democratizado, en donde los ciudadanos acuden ejerciendo su libertad, es así como el espacio público se convierte en lienzo y a la vez en escena de diferentes intereses aplicados desde una política de gobierno en función de la norma y la educación. 

P5 Encuentro 2012Ciudad e intervenciones.

El paso del arte a la práctica de una estética difusa, como mecanismo generador de trazos, surcos de identidad, que esculpen un lugar y lo monumentalizan, lo ha vivido la ciudad de Medellín en lo referido a la configuración y resignificación de varios espacios de tránsito que han presentado una alarmante cifra de accidentes de tipo peatonal y vehicular generados por el no adecuado uso de las vías y la adopción de un comportamiento que se sale de las normas establecidas, esta situación cobra importancia dentro de una política referida al control de todos los problemas que aquejen la movilidad en la ciudad y al bienestar de los ciudadanos en especial en un localidad como Medellín que busca generar día a día un referente de educación y protección, significado que se ha perdido para esos sitios.

La administración política por medio de la práctica estética encontró la manera de significar el lugar propiciando un nuevo entendimiento de los puentes y las vías al ser intervenidos con hechos de tipo estético, así no solo se les da un nuevo valor que logre la reconexión cultural sino que se convierten en referente de una práctica política en beneficio de la comunidad; se busca esculpir de nuevo el lugar, generar en él un trazo que sirva de elemento de identificación con ese ciudadano de hoy que transita la ciudad y con ello no solo monumentalizar sino generar una memoria que permita transmitir una identidad, solo cuando este tipo de intervenciones están relacionadas con el espíritu y tiene un referente en esa cotidianidad, son elaborados bajo el concepto que se ha perdido, logran conectar con el origen y para este caso que el estado de resguardo y bienestar que el transeúnte necesita.

En esta configuración del espacio público el arte y el diseño producen un hecho estético que actúa como mediador y se encarga de generar una experiencia referida a la protección y la persuasión hacia el reconocimiento de diversos sitios y dispositivos de tránsito en el espacio colectivo como son los puentes peatonales y los cruces a nivel de las calles; ahora la obra no es solo subjetividad pura del artista, es también el resultado del proyecto de un diseñador que con su producto visual-espacial genera experiencia y lecturas en función de lo persuasivo y lo pedagógico. Con la presencia de convocatorias que fusionan arte y diseño e incluso comunicación y publicidad, toman propiedad los procesos de creación de cada una de estas disciplinas para producir una estetización generalizada de la experiencia con la cual se resignifica el lugar y se crea un nuevo régimen de percepción del espacio público bajo un direccionamiento político; esta situación permite hablar del paso del arte a la práctica estética difusa como elemento primordial al momento de resignificar el lugar, los dispositivos de tránsito se convierten en escenografía, en la idea de algo que hay que pensar y sobre lo que hay que actuar, transmiten el mensaje al poseer un gran caga simbólica y un sentido de la afección.

El puente como objeto afectante que con su mensaje procura dar un nuevo sentido a la condición del espacio, el ciudadano como sujeto afectado sensible a lo que se transmite, la forma estetizada marca un territorio, permite organizar una experiencia y expresar un orden político. Configuración de la ciudad mediante un sistema de intervención que parte de una convocatoria, hace uso de un escenógrafo que cumple objetivos para el logro de un fin claramente determinado y una escenificación del espacio público de la ciudad enmarcado en la presencia y la representación.

Todos los elementos provenientes de una técnica y un lenguaje, convertidos en símbolos, son los encargados de generar una afección y con ella una sensación en los sujetos que los devienen. Los proyectos de intervención estética en el espacio público se encargan de generar una afección en el sujeto y mediante ella el habitante de la ciudad podrá configurar un espacio en el cual reconocerse, producir una cotidianidad y mediante la exteriorización de todo ello devenir una historia y construir una cultura, trasmitir un sentido.

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PARDO, José Luis. (1992). Las formas de la exterioridad. Valencia: Pre-Textos.
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Acerca de andriunaranjo

Publicista competente en la conceptualización, creación y realización de proyectos de comunicación, gráfica e imagen. Docente de comunicación visual e identidad, en el campo del diseño gráfico y la fotografía, competente en el desarrollo de clases magistrales, planeación curricular y estructura didáctica para programas tanto presenciales como virtuales. Artista visual, creador de productos gráficos y estéticos mediante la técnica del collage de tipo objetual y digital.
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