La ciudad estetizada y su sentido de la afección.

P1 Encuentro 2013Al hacer referencia a la ciudad es posible citar la variada interpretación que se da a los objetos, sujetos o fenómenos que en ella tienen cabida, y como su presencia afecta cada momento perceptivo del ciudadano. El arte y el diseño como practicas estéticas, provenientes de lo urbano, son apropiadas por el estado para ejercer mecanismo de percepción y control, muchas veces ocultos desde iniciativas públicas en función del ornato; este encubrimiento permite que la calle tenga un nuevo sentido de la afección en donde le ciudadano manipulado es impresionado, al ser conmovido o perturbado en su habitar y transitar.

La presencia que tienen en cada momento perceptivo del ciudadano, evidenciando el papel de la afección. Es lo colectivo en donde prácticas estéticas provenientes de lo urbano son apropiadas por el estado que direccionar sus intervenciones de control y percepción, las cuales son utilizadas por iniciativas públicas en función del ornato. Todo esto hace que la calle tenga un sentido que hace que el ciudadano se vea impresionado, conmovido o perturbado en su habitar.

Ponencia realizada en el año 2013 en el circuito de conferencias de dos importantes espacios  dedicados a la reflexión académica: el X Foro Académico de Diseño, en el marco del XII Festival Internacional de la Imagen en la ciudad de Manizales, Colombia,  organizado por la Universidad de Caldas; y el VIII Encuentro Latinoamericano de  Diseño en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, organizado por la Universidad de  Palermo. La ponencia es producto de la articulación del primer  capítulo correspondiente a la tesis que adelanto como estudiante de la Maestría  en Estética, estudio de postgrado que realizo actualmente en la Universidad  Nacional de Colombia, Sede Medellín.

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Texto Ponencia

En la calle todo puede pasar, ese es el gran desafío de aquel que se enfrenta a transitarla, vivirla e incluso pensarla porque es en ella donde los individuos se encuentran de frente no solo a un espacio que les permite expresar su corporalidad sino a una gran cantidad de estímulos y sensaciones que les brindan la información, a manera de estímulo, para actuar de una forma esperada en ese constructo de lo colectivo que es la ciudad en donde se media lo político y lo urbano.

Cada esquina, parque o avenida son lugares en donde el individuo es absorbido por un juego de sensaciones, es ahí donde por medio de imágenes y formas, estrategias de configuración de la ciudad, sucede la estimulación y es al interior de su cabeza en donde se crea un vasto e intangible laberinto de significaciones, códigos que hablan de calles, personas y conductas, de ideas, arreglos e intervenciones; toda una encrucijada mental que hace creer al individuo que piensa y articula desde su autonomía, pero en realidad solo es el entendimiento de una orden, la persuasión de la forma que legitima un comportamiento, el resultado de estar expuesto al sentido que se le da a la experiencia vivida en una ciudad cargada de elementos que tiene como fin causar una determinada afección en procura del control de esa caos que se configura a diario.

La ciudad logra estar estéticamente articulada, un día normal pretende ser el cumplimiento de una utopía política en donde casi nada se desborda, cada elemento está en función del sentido de control que debe de transmitir, el ciudadano sin ser del todo consciente  asume el rol que le ha sido impartido; pero no todo sucede así, el transeúnte se detiene y piensa y allí muchas veces se pierde el efecto al este actuar a su conveniencia, se salta las normas, hace valer su estatus de libertad de sujeto público y desbarata el orden establecido para dar lugar a la verdadera ciudad, aquella en que nada está quieto, en que nada está seguro, en donde en el espacio colectivo se da la puga de fuerzas entre la polis y la urbs. El orden nunca está en orden porque su significado proviene de diferentes sujetos que muchas veces no están de acuerdo, es por ello que el estado se preocupa por configurar la cuidad su necesidad pero si evidenciar su presencia y para ello se vale de todo tipo de prácticas artísticas y hechos estéticos, configura desde la generación de experiencia en donde la orden esta mediatizada por la seducción mas no por el mandato explicito, así el ciudadano realiza acciones, toma decisiones, piensa bajo un esquema que no le es propio y que está en manos de poder político, su mente atenta y dispuesta  entra en un estado de ser y hacer sin cuestionamientos, se obra a voluntad creyendo que se le tiene sin realmente poseerla a totalidad, se está listo para atender a una dinámica de representación que hace de la experiencia estética la guía que da orden a la cotidianidad.

Habitar la ciudad implica afectar y/o ser afectado, con ello se le da sentido a la existencia y se desarrolla una semiosis ilimitada, el signo tiene una relación con el objeto y esto implica un interpretante, que a su vez puede cambiar de sentido y convertirse en el signo y comenzar de nuevo una relación; es ahora necesario entender la ciudad como una escenografía que presenta objetos afectantes, el estado se vale del arte y los productos estéticos, y sujetos afectados, el ciudadano, el transeúnte. La atmosfera creada por la imagen y el objeto deriva múltiples relaciones cuyo sentido es el encargado de generar hábitos y conductas que permiten pensar el espacio y actuar en él, habitar y por extensión hacer parte de una afección polito-social evidenciada en la representación y la exhibición; en la ciudad escenificada se da un sentido de la afección que pretende controlar con el fin de comunicar lo que se quiere y no perderse en una cadena de interpretaciones.

En el espacio colectivo estetizado se crea un nuevo código que permite conducir al individuo, la ciudad está cargada de significados, edificaciones y lugares tienen más allá de su función de uso la necesidad de transmitir un sentido y mensaje específico de acuerdo a la zona que s encuentren, la calle debe de corresponder a un determinado pensar, hacer y actuar;  el ciudadano reconoce e interpreta las formas con las cuales se reconfigura el espacio público leyéndolo como algo natural y sin evidenciar el simulacro que ello representa; las intervenciones logran hacer que el individuo participe de un espacio que había negado, olvidado y de esta manera le da la oportunidad de comprometerse con lo político, un espacio y una conducta que no solo le permite habitar sino transformar su existencia dentro de un sistema establecido.

La estetización de la ciudad se da en el ámbito de lo colectivo como sitio donde confluye lo político y lo público, en donde prácticas provenientes de lo urbano como el grafiti, el esténcil o el simple rayar son apropiadas por el estado para direccionar sus intervenciones de control y percepción, la cual también es utilizada por iniciativas públicas en función del ornato, en donde la construcción de edificaciones va más allá de su uso sino que dan cuenta de un símbolo para fijar la interpretación que se quiere para que el ciudadano se vea impresionado, conmovido o perturbado por una serie de elementos en ese devenir de la ciudad.

El estudio e interpretación de los símbolos que hacen de la ciudad un espacio con un sentido de la afección es fundamental para poder dar claridad al comportamiento estético, todo producto creado con un fin más allá de lo utilitario está en función de crear una atmósfera que permita para que se entienda esa interacción de cuerpos, objetos, estructuras y espacio como una relación armónica entre afectantes y afectados en donde lo que se percibe no es más que aquello que se quiere hacer ver, palpar, sentir; esta interacción dentro de un contexto determinado permite insertar al individuo en el ámbito de lo étnico, y dar un soporte de lo humano, espacio de la existencia, generadora de identidad y de transmisión dando sentido al grupo que la contiene.

P3 Encuentro 2013

Técnica y lenguaje dan sentido a la afección.

Es en la paleontología de los símbolos expresada por Leroi-Gourhan desde la cual se puede explicar cómo la ciudad es establecida no solo desde unas formas funcionales, elementos mecánicos remitidos a la estructura física, sino también bajo unos parámetros sociales, al uso de un lenguaje determinado, que hacen que ese habitar del ciudadano responda al ejercicio de unos derechos y deberes, a un ordenamiento político, a un reconocimiento del territorio, a un consenso, y le permitan a esa sociedad como tal hacerse a una identidad que le deviene en la historia y la cual puede seguir construyendo.

 En el espacio de la ciudad se puede ver como ese comportamiento estético o dinámica de simbolización hace un despliegue de herramientas, grafías y exteriorización para dar cuenta de ello, y dentro de lo social genera un espacio para el desarrollo de lo humano que, mediante la exposición y al expresividad, permite que los cosas y sujetos devengan sentido tanto por la forma física con que actúan como por el significado que los otorga una colectividad. Así al interior de esta interacción de organismos es posible situar un cuerpo fisiológico representado en la técnica y en ese carácter utilitario de las cosas; un cuerpo social, representado en el lenguaje y la figuración mediante la gráfica; y un cuerpo publicitario, representado en la exposición del símbolo configurado; para el caso de la ciudad ese símbolo, que a manera de huella, es el encargado no solo de evidenciar un constructo estético en sí, sino es además el encargado del transmitir histórico y con ellos el sentido otorgado por un ordenamiento del espacio político intervenido por lo público. Todo esto permite entender al elemento estetizado como una símbolo, una inscripción espacio temporal que actúa sobre la memoria.

En la Medellín de hoy se encuentran varios ejemplos de constructos estéticos que responden a lo que se ha mencionado con anterioridad, y como para ellos poder ser entendidos no solo se puede partir de lo que es su construcción como tal: espacialidad, diseño, materiales, etc., sino que hay que tomar en cuenta la sociedad y el momento en que tienen emergencia; el sentido que con ello adquieren, que se les otorga en esa situación espacio-temporal en que son determinados; haciendo una paleontología de los símbolos, ellos pueden ser entendidos como huellas poseedoras tanto de un valor de uso, como un valor social; técnica y lenguaje dan un sentido que es el que se encarga de trasmitir como inscripción manifiesta en la intervención de un espacio, de un territorio que representa una etnia en sí.

Para dar ejemplo de este comportamiento estético se pueden citar dos tipos de constructos que se dan en la ciudad desde hace ya un tiempo: los parque biblioteca y colegios de calidad, y los proyectos de arte urbano que interviene los muros en la calle. Los primeros – parques biblioteca y colegios de calidad – son estructuras de carácter arquitectónico con un objetivo funcional, que puede hacerse análogo a lo fisiológico, recintos que sirven para albergar un grupo de objetos y sujetos y permitir una serie de prácticas en función del conocimiento y la cultura, en ellos se despliega toda una técnica y un sentido de lo útil para que se cumpla las funciones básicas en lo referente a ser una edificación; pero para poder entender el sentido de los parques y los colegios, como nuevos símbolos de la educación en la ciudad, hay que desplegar el componente social, entender el contexto en que se dan y como su construcción proviene de una política educativa especifica que pretende la inserción de estructuras de buen diseño y calidad en zonas que por naturaleza no tienen la forma de acceder a ellas, el Parque Biblioteca y el Colegio de Calidad se convierten en huellas no solo porque responden a una necesidad de albergue logrado mediante la técnica, sino que dan cuenta de una desarrollo de lo humano, son la inscripción que permite trasmitir un sentido de desarrollo e inserción de ciertos actores sociales, y refuerza su carácter de símbolo al poder expresar en ese conjunto de parques y colegios la manifestación de un lenguaje, por su diseño estructural como por su significación uno puede decir que todos hablan lo mismo y se expresan de igual manera, comparten una forma de ser y estar.

Ahora otro ejemplo son los proyectos de intervención gráfica en los muros en la ciudad mediante arte de carácter urbano; de igual manera que con los parques y los colegios para entender ese sentido que expresan como símbolo no solo se puede remitir a la forma en que son realizados, al grafiti, el esténcil como técnicas y a los materiales utilizados para ellos como aerosoles, plantillas, brochas pinturas, etc., hay que ver que esa estetización proviene de un movimiento bastante serio que ha influenciado el arte desde hace ya varias décadas, que se pasó de una práctica considerada como vandalismo a todo un estilo denominado Street Art desarrollado por una colectividad donde hay una gran diversidad de técnicas y recursos y una práctica constante por miles de personas en diferentes lugares pero en sincronía, todo una actividad socialmente reconocida por sujetos tanto políticos como civiles que permiten la inclusión, la participación, la creación de identidad y la territorialización. Al ver las diversas intervenciones en la ciudad se puede hablar de un lenguaje común expresado desde lo visual y desde lo conceptual que denota una particularidad cuando a la vez ese lenguaje se hace común a otras ciudades del mundo como Lisboa, Londres y Río de Janeiro que exhiben este mismo tipo de galerías urbanas. Una intervención que en primera instancia se puede ver con una función decorativa, adquiere un significado participativo que en gran medida se esfuerza por trasmitir una identidad.

Este tipo de comportamientos estéticos, como expresión que configura grupo, permite advertir así dos elementos: uno reafirmar esa existencia del otro expresando en esa relación entre cuerpos que afectan y son afectados, y dos esa exhibición en donde no solo se puede reconocer una técnica sino también un lenguaje; grafiti y apropiación-decorado en lo que se refiere a los espacios de arte urbano, y arquitectura y acceso a la calidad en lo referido a los edificios; así ambos cumplen con una función desde lo útil, lo fisiológico semejante a esa composición material y lo social expresado en ese lenguaje habitual que los agrupa y los identifica.

El constructo estético puede entenderse así desde varios aspectos: la técnica bajo la función básica que debe de cumplir como tal en las paredes de la calle ese componente de adorno y participación y en los parques biblioteca y colegios el uso de una edificación que permita contener unos objetos y unos sujetos y desarrollar en ella una actividad enfocada al saber y la cultura, eso estará expresado en su valor de uso, ese componente mecánico en donde se entabla un dialogo entre cuerpos que marca clara referencia a lo humano; la función simbólica en donde la pared con el grafiti es un referente de ciudad, de inserción de lo individual en lo colectivo, de expresión de la libertad y de un sentir ciudadano, que permite hablar de una práctica social aceptada por diferentes estamentos y que a la vez cohesiona los artistas entre si y demás sujetos que la realizan; y los parques y colegios que son un monumento al acceso a la calidad en la educación por parte de los sectores menos favorecidos y expresa un compromiso estatal; con todos estos aspectos se crea una identidad de ciudad, se caracteriza el territorio, se generan prácticas culturales de esa etnia que habita. Este comportamiento estético es entendido a partir de la lectura de la ciudad desde la conjunción de la técnica y el lenguaje configurando un símbolo y la forma como este es exhibido.

Son así todos estos elementos, provenientes de una técnica y un lenguaje, convertidos en símbolos los encargados de generar una afección y con ello unas sensaciones en los sujetos que los devienen, dichos elementos o dispositivos pueden contenerse bajo varios niveles como son: lo somático, lo funcional, lo social y lo figurativo, ya que a partir de ellos se puede dar una experiencia estética que se construye en ese hacer y se despliega en lo social, lo que permite que el símbolo como tal virtualice un sentido que da particularidad al grupo configurando su habitad, sus hábitos y su habitar, prácticas cotidianas que expresan técnica y lenguaje. Los parques biblioteca, los colegios de calidad y los proyectos de arte urbano son los encargados de generar esa afección en el sujeto y mediante ella el habitante de la ciudad de Medellín podrá configurar un espacio en el cual reconocerse, producir una cotidianidad y mediante la exteriorización de todo ello devenir una historia y construir una cultura, transmitir un sentido.

Como todo un espectáculo de presencia y representación la vida misma quedara configurada por escenas, en donde el escenario es la ciudad tanto en el ámbito público, la escenografía es esa obra de arte o hecho estético con su carga simbólica referida al control de la voluntad, y el escenógrafo es el estado y su diferentes políticas, instituciones y sujetos que hacen del mecanismo de dominación toda una escenificación llevada al agrado del público mediante la belleza de la obra, entendida como placer de los sentidos, al insertarse en un contexto de acatamiento de tipo estatal.

Bibliografía.

BENJAMIN, Walter. Calle dirección única. Madrid: Alfaguara, 1987.
BENJAMIN, Walter. “Paris, capital del siglo XIX”, en: Libro de los Pasajes. Ed.: Rolf Tiedemann. Trad.: Luis Fernández Castañeda, Isidoro Herrera y Fernando Guerrero. Madrid: Akal, 2005.
DELGADO, Manuel. El animal publico. Barcelona: Ed. Anagrama, 2008.
DUQUE, Félix. Arte publico y espacio político. Madrid: Akal, 2001. 174 p.
LEROI-GOURHAN, André. El gesto y la palabra. Caracas: Universidad Central de Venezuela, 1971, 387 p.
PARDO, José Luis. Las formas de la exterioridad. Valencia: Pre-Textos, 1992.
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Acerca de andriunaranjo

Publicista competente en la conceptualización, creación y realización de proyectos de comunicación, gráfica e imagen. Docente de comunicación visual e identidad, en el campo del diseño gráfico y la fotografía, competente en el desarrollo de clases magistrales, planeación curricular y estructura didáctica para programas tanto presenciales como virtuales. Artista visual, creador de productos gráficos y estéticos mediante la técnica del collage de tipo objetual y digital.
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